¿Roncar al dormir afecta la salud de los huesos? Esto es lo que dice la ciencia
Andrea Romero Hernández
julio 27, 2026Roncar es un problema muy común, pero pocas personas se preguntan si este hábito nocturno puede tener impacto en su salud ósea. Aunque el ronquido por sí mismo no daña los huesos, sí puede ser un indicador de trastornos del sueño más serios, como la apnea obstructiva del sueño (AOS). Y estos trastornos, especialmente cuando afectan la respiración y los niveles de oxígeno durante la noche, sí pueden influir en la densidad mineral ósea y aumentar el riesgo de enfermedades del sistema esquelético.
Es por eso que en este artículo te explicaremos, de forma sencilla, cómo se relacionan los ronquidos, la AOS y la salud de tus huesos.
Apnea obstructiva del sueño y salud ósea: relación con la densidad mineral ósea
El ronquido es una vibración de los tejidos de la vía aérea superior causada por un flujo de aire restringido; sin embargo, no es el causante directo de problemas óseos. La preocupación surge cuando los ronquidos están asociados con apnea obstructiva del sueño, un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente durante la noche debido al colapso de las vías respiratorias.
La AOS provoca episodios de hipoxia nocturna, es decir, disminución del oxígeno en el cuerpo. Esto no solo afecta al corazón, al sistema endocrino o al cerebro, sino también a los huesos. La falta de oxígeno altera el ciclo natural de recambio óseo y puede reducir la densidad mineral ósea (DMO).
Además, factores como el índice de masa corporal (IMC) y la edad pueden intensificar la gravedad de la apnea obstructiva del sueño y, a su vez, aumentar el riesgo de desarrollar osteoporosis.
Investigaciones han demostrado que las personas con AOS suelen presentar una DMO más baja, lo que incrementa la probabilidad de fracturas con el paso del tiempo. Por eso, identificar y tratar este trastorno es clave para proteger la salud ósea a largo plazo.
Cómo la falta de sueño influye en la salud ósea
Dormir menos de siete horas o más de nueve puede alterar procesos biológicos esenciales para la salud de los huesos. Durante la noche, los niveles de marcadores del recambio óseo, como el telopéptido C del colágeno tipo I (CTX), alcanzan su punto máximo, y su regulación depende de los ciclos circadianos.
Esto significa que cuando el sueño es interrumpido, insuficiente o de mala calidad, las células responsables de formar y reabsorber el hueso (osteoblastos, osteoclastos y osteocitos) pueden perder su ritmo natural.
Asimismo, los genes reloj, encargados de regular los ciclos día/noche, también están presentes en las células óseas. Si estos ciclos se ven alterados por trastornos respiratorios del sueño, el equilibrio óseo se ve comprometido.
Por eso, quienes duermen muy poco, padecen AOS o tienen sueño no reparador pueden presentar mayor riesgo de fracturas, menor DMO y un envejecimiento óseo más acelerado.
Información validada por el Dr. Sergio Durán Barragán, médico reumatólogo en la Clínica de Investigación en Reumatología y Obesidad, S.C.